Delicias
El reviro: sabor de resistencia y fiesta de identidad
El próximo 7 de agosto, Encarnación se vestirá de fiesta con la quinta edición del Festival Nacional del Reviro y el concurso Reviro Apó, organizado por la Gobernación de Itapúa.En Paraguay, hay platos que no solo llenan el estómago, sino también el alma. El reviro es uno de ellos: harina, agua, sal y aceite que, en manos guaraníes y mensúes, se transformó en alimento de supervivencia y símbolo de comunidad.
Miryan Moreno
El reviro: sabor de resistencia y fiesta de identidad
En Paraguay, hay platos que no solo llenan el estómago, sino también el alma. El reviro es uno de ellos: harina, agua, sal y aceite que, en manos guaraníes y mensúes, se transformó en alimento de supervivencia y símbolo de comunidad. Nació en tiempos duros, cuando los obreros de la yerba y la madera necesitaban energía para resistir largas jornadas. Hoy, ese mismo plato humilde se ha convertido en bandera cultural y motivo de celebración.
De fogones humildes a patrimonio cultural
El reviro es memoria viva. Cada bocado recuerda la creatividad de quienes, con casi nada, lograron mucho. Declarado patrimonio cultural de Itapúa, se disfruta en cocinas rurales y urbanas, acompañado de cocido o huevos fritos. Es un gesto de identidad, un puente entre pasado y presente.
Festival Nacional del Reviro 2026
El próximo 7 de agosto, Encarnación se vestirá de fiesta con la quinta edición del Festival Nacional del Reviro y el concurso Reviro Apó, organizado por la Gobernación de Itapúa.
- Más de 30 participantes competirán al calor de las brasas.
- El público podrá degustar distintas versiones del plato, mientras artistas locales llenan la plaza de música y color.
- Los premios, que alcanzan hasta un millón de guaraníes, son apenas un incentivo: lo que realmente se celebra es la pasión por mantener viva la tradición.
Identidad que trasciende
El festival no es solo un concurso gastronómico: es un acto de resistencia cultural. Busca posicionar al reviro como símbolo de Itapúa y proyectarlo más allá de las fronteras. La embajadora nacional del reviro, Nancy Florentín, ya lo llevó a escenarios internacionales, demostrando que un plato sencillo puede contar una historia poderosa.
Un llamado al encuentro
El reviro nos recuerda que la cultura se cocina a fuego lento, con paciencia y comunidad. El festival es una invitación a compartir, a saborear la historia y a celebrar la identidad guaraní que late en cada grano de harina.
El 7 de agosto, la Plaza de Armas de Encarnación será más que un escenario: será un fogón colectivo donde tradición y futuro se abrazan.
La historia del reviro
El reviro nació a fines del siglo XIX, en la provincia de Misiones, una región de Argentina ubicada en el noreste del país. Limita con Paraguay al oeste y Brasil al este, de norte a sur, y al suroeste con la provincia de Corrientes, una de las tierras guaraníes.
El reviro apareció en la época de los mensús.
Mensú es el nombre que recibe el trabajador rural de la selva de la región paraguaya y las provincias argentinas de Corrientes y Misiones, y en particular, el trabajador de las plantaciones de yerba mate.
El término original guaraní proviene de la palabra española para mensual, que hace referencia a la frecuencia del pago de los salarios. Históricamente, el trabajo de los mensúes era considerado trabajo esclavo.
Entre los mensúes de los yerbatales (o yerbales), las plantaciones de yerba mate, era muy común preparar el reviro.
El reviro era rápido de preparar y proporcionaba la suficiente energía para ayudar a hacer frente al duro día de trabajo en los yerbatales, que tenía que hacerse en condiciones que, a menudo, estaban en el límite de la legalidad.
Una hipótesis concreta y realista dice que reviro nació del hecho de que los dueños de los yerbatales nunca alimentaron a mensúes. Podían pasar meses en el trabajo, de la mañana a la noche, sin recibir atención o alimentos de sus patrones.
Los únicos dos alimentos que siempre estaban disponibles eran la harina y la grasa. Un día, por necesidad, los mensúes decidieron elaborar la masa del reviro haciendo uso de los pocos ingredientes disponibles para preparar un desayuno que aportara mucha energía.
Este reviro, considerado “el pan de los pobres”, a menudo iba acompañado de cocido. El cocido es una bebida amarga, similar al mate pero más suave, con las mismas propiedades estimulantes y nutricionales.
Sin embargo, a diferencia del mate, el cocido se infunde en agua caliente. Hoy también se vende en paquetes, como bolsitas de té o té de hierbas, para poderlo preparar rápidamente, como el té.
A veces, el reviro reemplaza el pan en las comidas, especialmente en el desayuno o el almuerzo, acompañado de carne picada o un huevo frito. Se puede servir en versión salada o dulce, aunque la versión salada es la más popular.