PRIMAVERA: 10 DESTINOS DONDE EL MUNDO VUELVE A FLORECER
Con la llegada del 21 de septiembre, Paraguay y buena parte de Sudamérica vuelven a mirar hacia afuera: regresan los colores, los jardines recuperan protagonismo y los días invitan a viajar.
Miryan Moreno
Viajar en la estación de los colores, los aromas y los nuevos comienzos
Hay estaciones que cambian el paisaje y otras que parecen cambiar también nuestro estado de ánimo. La primavera pertenece a las dos.
Con la llegada del 21 de septiembre, Paraguay y buena parte de Sudamérica vuelven a mirar hacia afuera: regresan los colores, los jardines recuperan protagonismo y los días invitan a viajar.
Para celebrar este renacer, Revista Viajeros propone un recorrido por 10 destinos especialmente atractivos para descubrir durante la primavera austral, desde rincones cercanos de Sudamérica hasta escenarios extraordinarios de África y Oceanía.
Una selección pensada no como un ranking absoluto, sino como 10 grandes inspiraciones viajeras para esta estación.

Paraguay | La primavera que empieza en casa
Nuestra elección más cercana y emocional.
La primavera paraguaya tiene un encanto particular porque se vive en las calles, las plazas y los jardines. Es tiempo de lapachos, escapadas por carretera y fines de semana que permiten redescubrir el país con otros ojos.
Desde Encarnación y las Misiones Jesuíticas hasta los paisajes naturales del interior, la propuesta es sencilla: antes de viajar miles de kilómetros para buscar la primavera, vale la pena contemplar la que tenemos delante.
Experiencia Viajeros: diseñar una ruta de fin de semana siguiendo paisajes, gastronomía y naturaleza paraguaya.

Buenos Aires | La ciudad que se pinta de violeta
Primavera y vida urbana forman una formidable pareja en Buenos Aires. Parques, terrazas y largas caminatas recuperan protagonismo y, a medida que avanza la temporada, el violeta de los jacarandás incorpora una de las postales más fotogénicas de la capital.
Y hay algo más: para el viajero paraguayo es un destino próximo, perfecto para una escapada de pocos días.
Experiencia Viajeros: caminar sin prisas y recuperar uno de los mayores placeres del viaje: descubrir una ciudad a pie.

Chile | De Atacama a la Patagonia, primavera de contrastes
Pocos países permiten cambiar de escenario con tanta contundencia. Chile reúne el paisaje extremo del desierto de Atacama, una costa larguísima, Valparaíso y la espectacular naturaleza patagónica, con lugares como Torres del Paine.
Es una primavera que invita a pensar el viaje como una sucesión de contrastes.
Experiencia Viajeros: construir un itinerario que combine naturaleza y ciudad.

Patagonia | Cuando el sur despierta
Después de los meses fríos, la primavera cambia progresivamente la fisonomía de los grandes paisajes australes.
La recompensa es un territorio dominado por montañas, lagos y horizontes gigantescos. Argentina ofrece desde Patagonia y las Cataratas del Iguazú hasta Buenos Aires, y durante la primavera y el verano austral sus regiones recuperan gran vitalidad.
Experiencia Viajeros: road trip patagónico con paradas pequeñas, caminatas y mucha fotografía.

Brasil | Primavera en clave tropical
Aquí la primavera cambia de registro.
Brasil permite cambiar flores alpinas por selvas, cascadas, jardines tropicales y costa. Para el viajero regional tiene, además, esa irresistible posibilidad de combinar naturaleza, gastronomía y escapadas urbanas.
Experiencia Viajeros: elegir una ruta que combine naturaleza y gastronomía local.

Sudáfrica | Flores, océanos y aventura
La primavera africana puede ser sencillamente espectacular.
Sudáfrica combina grandes reservas de fauna, Ciudad del Cabo y el Cabo de Buena Esperanza, ofreciendo una sorprendente variedad de alternativas para un mismo viaje.
Un destino para quienes quieren que la primavera signifique algo más que contemplar flores: naturaleza, aventura y descubrimiento.
Experiencia Viajeros: combinar paisaje, fauna y enoturismo en un mismo itinerario.

Australia | La primavera en las antípodas
Cuando Paraguay celebra septiembre, Australia también deja atrás el invierno. Allí, la primavera se extiende de septiembre a noviembre, con aumento progresivo de las temperaturas y floración; además, el país ofrece climas muy diferentes según la región.
Esa diversidad permite imaginar un viaje donde conviven grandes ciudades, costa, naturaleza y rutas por carretera
Experiencia Viajeros: alquilar un coche y convertir el trayecto en parte fundamental de la aventura.

Nueva Zelanda | La primavera cinematográfica
Montañas, lagos, fiordos y carreteras que parecen diseñadas para detener el coche cada pocos kilómetros.
Nueva Zelanda resulta especialmente atractiva durante su primavera austral. Entre septiembre y noviembre aumentan progresivamente las temperaturas y llega la floración; además, sus paisajes abarcan montañas y fiordos de enorme atractivo escénico.
Aquí el verdadero lujo es el paisaje.
Experiencia Viajeros: recorrer en vehículo parte de la Isla Sur, dejando espacio para las paradas espontáneas.

Isla Mauricio | La primavera frente al Índico
Después de tanta montaña, una primavera junto al mar.
Mauricio aporta otro color a nuestro recorrido: aguas turquesas, vegetación tropical y una propuesta ideal para quien relaciona vacaciones con descanso, bienestar y experiencias frente al océano. El periodo comprendido entre septiembre y diciembre está señalado como especialmente propicio para visitar la isla, particularmente para actividades de buceo.
Experiencia Viajeros: alternar jornadas de descanso con actividades de naturaleza y mar.

Tanzania | Una primavera en estado salvaje
Cerramos muy lejos del concepto tradicional de jardín primaveral.
Tanzania es uno de los grandes destinos de safari de África Oriental, con extensas llanuras que albergan leones, leopardos, búfalos, elefantes y rinocerontes.
Porque viajar en primavera también puede significar volver a conectar con la naturaleza en su dimensión más impresionante.
La primavera tiene una cualidad que comparte con los grandes viajes: nos devuelve la capacidad de asombro.
Puede aparecer en el color de un lapacho paraguayo, en una avenida de Buenos Aires, frente a las montañas de Patagonia, recorriendo Nueva Zelanda o contemplando el horizonte infinito de África. No hace falta establecer cuál es la primavera más bella del mundo.
Quizá la más bella sea, simplemente, aquella que nos encuentra viajando.
Esta primavera, que el próximo destino también sea una forma de volver a florecer.