Una ruta que se vive con el alma
Tras las huellas franciscanas: un viaje por el corazón espiritual y cultural del Paraguay
Paraguay, tierra de raíces profundas y espíritu vibrante, ha dado vida a una nueva propuesta turística que invita a redescubrir su legado más espiritual: la Ruta de los Franciscanos, un recorrido que une arte sacro, arquitectura colonial, memoria viva y sabores auténticos. En esta edición, viajamos a tres joyas del patrimonio nacional: Yaguarón, Pirayú e Atyrá
Miryan Moreno
Yaguarón: donde la madera habla con alma franciscana
Nuestra travesía comienza en la majestuosa Iglesia de San Buenaventura, en Yaguarón, una de las máximas expresiones del arte franciscano en Sudamérica. Construida por indígenas guaraníes bajo dirección franciscana en el siglo XVIII, su fachada austera contrasta con un interior deslumbrante: tallas de madera policromada, frescos de fuerte simbolismo y un altar mayor que parece flotar en luz dorada.
Cada rincón del templo respira espiritualidad y talento artesanal. El retablo barroco, labrado con devoción, se erige como testimonio de una fusión cultural que aún emociona. Visitarla es escuchar el eco de siglos de fe, arte y resistencia.

Pirayú: entre trenes, rosarios y costumbres vivas
A pocos kilómetros, en Pirayú, nos recibe la Iglesia Virgen del Rosario, noble y sencilla, con una plaza frontal que invita al descanso y contemplación. Su arquitectura sobria es parte del encanto del lugar, que conserva el ritmo sereno de un pueblo con historia.
Pero el corazón cultural late fuerte en la Estación de Tren de Pirayú, convertida en un museo ferroviario que conserva herramientas, fotografías y relatos del paso del tren en tiempos de vapor. Afuera, artesanas locales exhiben sus creaciones: bordados, tejidos y tallas que se pueden admirar y comprar directamente a sus manos creadoras. Una postal donde pasado y presente se abrazan.

Sabores con alma: Restaurante Eduviges
Para reconfortar el cuerpo, nada mejor que detenerse en el Restaurante Eduviges, un rincón gastronómico que honra la cocina tradicional. Las empanadas de maíz, la sopa paraguaya al horno de barro, y el locro espeso con carne de campo son verdaderos homenajes al paladar.
Mientras se degustan los sabores, la música y la danza tradicional paraguaya amenizan la experiencia: jóvenes vestidos con trajes típicos danzan galopera y polcas, llenando de ritmo y color cada rincón del salón. Comer en Eduviges es celebrar la identidad.

Atyrá: cuero, fe y patrimonio en pausa
La ruta concluye en Atyá, tierra de alfareras y también de marroquinería. En su paseo peatonal, el visitante se encuentra con una exposición permanente de productos elaborados en cuero: mochilas, sombreros, carteras y calzados que combinan tradición y diseño contemporáneo.
La Iglesia de Atyrá, imponente y de gran valor arquitectónico, permanece cerrada al público —una decisión que muchos visitantes lamentan profundamente. El templo solo abre sus puertas durante la eucaristía, privando a turistas y fieles de admirar su interior y conectar con su historia.

Una ruta que se vive con el alma
La Ruta de los Franciscanos no es solo una propuesta turística: es una experiencia de reconexión con la fe, la tradición, la memoria y el arte popular. Cada parada cuenta una historia, cada sabor encierra una emoción, cada detalle recuerda que en Paraguay, el alma del viaje está en sus pueblos.
Agradecemos a Alfredo Cuevas por el excelente Guiado